El 12 de febrero, la Junta Directiva de la IESF recién elegida se reunió en persona por primera vez desde las elecciones.
No fue un encuentro simbólico. Fue una sesión de trabajo.
Los doce miembros de la Junta Directiva se reunieron con plena conciencia de la responsabilidad que tienen. Los esports siguen evolucionando a gran ritmo y, con esa evolución, llega la necesidad de una gobernanza firme, una supervisión disciplinada y una alineación estratégica.
Reunirse cara a cara cambió el ritmo de los debates. Las conversaciones fueron más profundas, más directas y basadas en una rendición de cuentas compartida. La atención no se centró en la visibilidad, sino en la estructura: revisar los marcos de gobernanza, reforzar la integridad financiera, alinear las prioridades internacionales y fortalecer la cooperación con las federaciones nacionales.
En la sala había claridad: el crecimiento por sí solo no basta. Para que los esports se aseguren el lugar que les corresponde en el ecosistema deportivo mundial, deben contar con el respaldo de instituciones creíbles y normas coherentes.
Todos los debates volvieron a ese principio.
La Junta Directiva reafirmó su compromiso con la transparencia, la estabilidad operativa y el desarrollo institucional a largo plazo. El objetivo no es el reconocimiento a corto plazo, sino una legitimidad duradera basada en una gobernanza capaz de resistir el escrutinio.
El liderazgo se mide en las decisiones tomadas, las responsabilidades cumplidas y los cimientos protegidos.
Esta primera reunión presencial reforzó un rumbo compartido y una comprensión colectiva de lo que se avecina. El trabajo continúa, constante, disciplinado y centrado en fortalecer la estructura que sostiene el Mundo de los Esports.
